"No seas como tantos escritores, no seas como tantos miles de personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso, no te consumas en tu amor propio."

Charles Bukowski



22 de marzo de 2013

Calcetines de colores


- ¿Estaría mal que te dijese que me estoy enamorando de ti?
- Pues… mal no lo sé, pero teniendo en cuenta que es la primera vez que hablamos en tres años, por lo menos sería muy extraño.
- Pero nos hemos visto todos los días…
- Pero no hemos hablado nunca.
- Yo soy muy así, de llegar y enamorarme de una sonrisa, de una caída de párpados…
- ¿De una sonrisa y de una caída de párpados? Joder, ¿eres un  loco peligroso que toma algún tipo de medicación y hoy se te ha olvidado en el bolsillo de otra chaqueta?
- También.
- Me estabas asustando…
- Me estoy enamorando de ti.
-
- ¿Y bien? ¿Ha estado muy mal decírtelo?
- Mal no ha estado, pero como te había dicho, ha resultado muy extraño.
- ¿Y ya?
- Bueno, quizás algo emocionante también ha sido.
- ¿Emocionante?
- Un poco. No he llegado al orgasmo, pero ha estado cerca.
- ¿También tú te estás enamorando?
- ¿Yo? ¿enamorarme? No, qué va… estás un poco pirado ¿no?
- Un poco.
- ¿Y cómo te empezaste a enamorar de mí? No me lo digas, ¿una sonrisa? ¿el fugaz instante de un parpadeo?
- Dicho así parece que te estés burlando de mí…
- No… perdona, no quería parecer grosera. Sólo que me había hecho gracia.
- Me empecé a enamorar de ti viéndote asomada a la ventana, descalza, con unos calcetines de colores.
- Me estás asustando… ¿Cómo sabes que tengo unos calcetines de colores? ¿cuándo me has visto asomada a una ventana? ¿me espías?
- No, no… qué va. Lo vi todo en una foto. Y ahí me empecé a enamorar de ti.
- ¿Una foto? ¿te enamoraste de mí por una foto?
- Nunca he hablado contigo, ¿qué más te da que me haya enamorado de una foto tuya o de verte pasar por delante de mí sin decirme nada?
- Tienes razón… pero no te he dicho nunca nada porque no nos conocíamos. ¿Qué querías que te dijese? ¿”hola soy tu compañera y tengo unos calcetines de colores con los que podría enamorarte”?
- No habría estado mal esa presentación. Me habrías ganado desde el principio.
- No iba a acercarme a decirte nada. No podía ni imaginarme que te habías fijado en mí.
- Pues lo había hecho.
- Que pudiese haber algo entre tú y yo es imposible, lo mejor será que lo olvides.
- Lo sé, y eso haré. Tengo que irme, se me hace tarde.
- ¡Oye, espera! ¿Crees que puedes decirme que lo olvidarás, comportarte como si no hubiese pasado nada, darte media vuelta y largarte dejándome así?
- Sí, lo creo. Es más, mi actitud es totalmente premeditada.
- ¡Ah, ya entiendo! Es todo una estrategia pensando en que cuando te vayas me dejarás hecha un lío y no te podré sacar de la cabeza.
- Más o menos.
- ¡¡Pues no puedes hacer eso, capullo!! ¡¡No puedes venir con tu mirada tan dulce de perrito abandonado, decirme que te estás enamorando de mí, hablarme de, de, de una forma tan, tan cariñosa e inteligente y abandonarme al instante siguiente!! ¡¡Eso no se le hace a una dama!!
- ¿Te gusta el rollo machista del caballero y la damisela?
- ¡¡No!! Pero el protocolo es el protocolo, y deberías respetarlo.
- No, ahora en serio. Mi intención al irme no era dejarte hecha un lío, sino justo lo contrario. He visto que se te habían dilatado mucho las pupilas y me he dado cuenta de pronto que tú también te estabas enamorando de mí, y como no deberíamos jugar con fuego, he decidido salir corriendo…
- ¿Enamorarme de ti? ¿Pero qué te has creído? Estás para que te encierren por...
- Me voy. Eres una chica fantástica.
- ¡Eh vuelve! ¡¿Serás capullo? ¡Vuelve aquí! ¡Jodido pirado cobarde! ¡La dilatación de las pupilas no significa amor, es un síntoma de deseo sexual!
-
- ¡Mierda! ¿Y eso lo he dicho en voz alta?





Share:

0 comentarios:

Publicar un comentario